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Mostrando entradas de octubre, 2018

Un día en la vida

El sol sale y en las fuertes pisadas de los transeúntes se esconde el sentimiento de una vereda que fue pisoteada toda su vida. Me tomo el metro colmado de gente, de estúpidas charlas, de estúpidos colores que no combinan, de estúpidas sonrisas que se esfuman en la pantalla de los celulares, y yo solo pienso en que soy un ave que vuela a la velocidad del metro con todo el aire en contra, sintiendo cosquilleo en mis plumas, flotando aerodinámicamente por entre los altos pinos que miro desde la ventanilla del metro. Luego me convierto en un transeúnte más que atropella gente con los hombros, que se intoxica con el smoke de los autos, que lee revistas sin pagarlas, que se encuentra a otros transeúntes parásitos a la misma hora, en el mismo bus. A veces sostengo la mirada con algunas personas y pienso, Quién mierda inventó la palabra autoestima? Para que me sirve? Pero hablemos de lo que apesta. Apesta el viejo que esta religiosamente cada maldita mañana vestido igual en el mismo ma...

Abismo

En el borde del abismo encontré mi libertad me daba lo mismo caer de un lado o del otro Sentí mi corazón moverse como cuervos picoteando cadáveres como gusanos zigzagueando tripas En el mar encontré paz para morir encontré mis tormentosos pensamientos y los junte en un baúl los apreté y cerré la tapa forzosamente Me arrodillé ante ellos y los bañé de lagrimas

Tan cerca y tan lejos

El cielo es malditamente gris camino sin rumbo con el aliento congelado que se escapa de mi boca en cada respiro con el overall desprendido para sentir el frío, para sentirme al menos un poco vivo. Siento que estoy disfrazado de accidente de auto con mi cabeza colgando a un lado, quizás eso sea lo que necesito. Mi sonrisa se desdibuja en el reflejo de la vidriera del café, en los diarios que fueron leídos, en las tazas vacías con colillas de cigarrillos, en el humo del ambiente, nadie me ve, estoy tan cerca y estoy tan lejos. Contemplo un instante mi monocromática y absurda invisibilidad, mi corazón realmente me duele pero no me importa, tropiezo y me caigo, pero no me importa, continúo caminando con las rodillas sangrando. Quiero que acaricien mis miedos y besen mis culpas, quiero que escuchen cuando grito, Quiero enterrar mis ojos bajo tierra, Quiero encontrar el espíritu y abrazarlo hasta sentir los hues...

Hoy

Hoy es el ú ltimo d í a de enero del 2004, un d í a especial porque nunca va a existir en toda la vida otro 31 de enero del 2004, porque hac í a casi un mes que no socializaba m á s que con mi gato y tener una conversaci ó n fluida con alguna persona me supon í a cierta dificultad a la que, de hecho, creo, ya me acostumbré. Aquella calurosa tarde, intentando seguir el ritmo en su conversaci ó n lo cual era arduo trabajo, camin á bamos con mi padre cuando sorpresivamente de una esquina dobla una se ñ ora vestida con aires de ser de la zona, es decir, de salir con pijamas a comprar, lo curioso fue sus plantillas, ten í a media plantilla fuera de sus zapatos. É stas chasqueaban al pegar contra su pierna, y de cierta manera esos zapatos estaban haciendo el "rid í culo" a plena luz del d í a. Estas plantillas color mugre se comunicaban con aquellos zapatos color tierra de alguna misteriosa manera, ten í an demasiada qu í mica, bailaban, danzaban, me los imaginaba tomado...