Las tortugas
Me gusta el sabor de mis uñas, de mis dedos, de mis lágrimas, de mi sangre, también me gusta el dulce sabor del viento que sopla mi cuello en tres direcciones y el sonido del silencio recordándonos la soledad y existencia de las cosas La poesía hecha eco que brota detrás de la montaña donde el sol y la luna simpatizan satíricamente con la divinidad donde las tortugas construyen mundos para las generaciones pasadas