Sapos y Ranas


Inconscientemente respiro ese aroma a tu persona, ese olor tangible que en cada mínimo movimiento emanas dejándome obnubilado, transportándome en esa farsa fantasía sexual en donde soy del tamaño de una hormiga y bajo por un túnel de tus rulos y me deslizo por el tobogán de tu cuello, donde camino por todo tu desértico cuerpo sin limites, sin tiempo, sin direcciones, sediento y feliz.

Me dejo besar por tus tóxicos e imaginarios labios para morirme complacido con el veneno de tu saliva y así, poder ver la constelación, aquella que soñé sentado en pastizales a la orilla de un lago verdoso en alguna estrella lejana, donde sapos y ranas conversaban sobre sus anteriores vidas y sus futuras reencarnaciones.

A veces nuestros inconscientes tienen cita en algún sueño compartido en donde somos mariposas jugando a las escondidas en medio de campos de flores deleitables de colores, y yo recuerdo haber estado tan enamorado de vos y del color de tus alas que tenia humanos revoloteando en mi panza. Te invité a ver el arco iris una tarde anaranjada después de la lluvia durante la cual nos refugiamos bajo un trébol y entre anécdotas pasadas que no vienen al caso y una seguidilla frenética de miradas y sonrisas rozagantes sellamos nuestro primer beso.

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