La vereda
Sueño con que la vereda que caminamos
se haga infinita
y no nos demos cuenta
y caminemos en un loop
sujetándonos las manos
también sueño en acompañarte a la parada del bondi
y que el bondi nunca venga
y detener el tiempo en ese preciso instante
en el que tus angulosos pómulos
dos bochas de helado de frutilla
dos bolas de nieve de algodón
tan suaves como la seda
flotando en toda esta miseria del abismo
atropellando todo por delante
y uniéndolo de maneras misteriosas
Pero la vereda se termina
los pétalos se secan
las hojas se mueren
por su soledad
y tu hermosa sonrisa
intenta hacerme feliz
tropezándome en cada baldoza
en cada esquina
de tus pronunciadas encías
comer una mandarina
y sentir el ácido que brota y revitaliza
en los laterales de mi lengua
nadando en océanos burbujosos de colores
mientras la lengua quiere escapar
Si pudiera convertiría esa infinita vereda
en un tobogán
y me deslizaría frenéticamente por tu lengua
en la inmensidad
en la libertad
sabiendo que nada es en vano
ya que dios es un mundo
que habita la eternidad
en tu boca
en tus lágrimas
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