Una mandarina
Salgo de mi casa
y las voces como el viento
soplan mis orejas
insignificantes
y las voces como el viento
soplan mis orejas
insignificantes
Hoy te fuiste
y mi corazón gritaba
Quiero sentir tu voz en mi oído todo el tiempo
quiero ir al almacén de la esquina
y comprar una docena de tus sonrisas
Pase por un lugar de comida
y mi estomago que crujía
ahora, se quedó en silencio
Anoche jugué a la cartas
solo
me comí una mandarina
y charlé un poco
con la araña del rincón
Cuando salgo a la calle
veo escenarios montados de manera subjetiva
insinuándome cosas
siento que estoy caminando por una gran maqueta
y que el casino...
no es más que una caja de remedios pintada
Algo en mi interior me susurra
y no sé qué es
pero intento seguir la corriente
y me pierdo a mi mismo
en un mándala caleidoscopilaberintesco en 3D
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